RAKSHASA

RASGOS GENERALES

Según ellos mismos, los rakshása son los primeros pobladores de Aher. Afirman ser quienes dieron nombre al mundo y quienes señalaron por primera vez la Línea Negra y la Piedra Corazón. Los dutharin de los Yermos Salvajes se mofan de esa arrogancia y dicen que no eran más que los esclavos preferidos de los Paragones; que fueron coperos, concubinas y chambelanes; encumbrados, pero en servidumbre. De hecho, los druidas de Colmillo Rojo afirman que los rakshása combatieron por sus amos durante la “Revuelta de Ka”, como ellos llaman al alzamiento del Acero Ardiente.

Es conveniente no repetir esto delante de un miembro del Pueblo Antiguo, como se denominan a sí mismos. Su orgullo es grande y está herido desde hace mucho. Se refugiaron en Mil Almas durante el alzamiento de Irmash y pronto se convirtieron en los gobernantes más longevos y respetados de la ciudad. Siempre se han sentido superiores al resto de mortales pues, como suelen decir: “Somos depredadores, no asesinos”.

DESCRIPCIÓN

Los rakshása son un pueblo de rasgos felinos. Altos, ágiles y con la apostura arrogante de los leones, los tigres o las panteras. Sus manos terminan en garras y poseen colas que suelen ocultar bajo los ropajes. Pueden polimorfarse, pero sus ojos siempre reflejan su auténtica naturaleza (y sus manos permanecen invertidas sin importar el aspecto que tomen).

Las manos son la característica más señalada de estos hombres-felino. Donde debería estar el dorso está la palma. Donde debería estar la izquierda está la derecha. Según los humanos están al revés. Según los rakshása, dado que son un pueblo más viejo que los “monos”, sus manos tienen la alineación correcta.

Cada uno de los Clanes posee unos rasgos específicos (por ejemplo, los Xhsathra recuerdan a leones, mientras que los Khir-Shu tienen el pelaje rayado de los tigres, y este cambia de rojizo a blanco dependiendo del individuo). Sin embargo, todos los rakshása comparten dos cosas: una larga vida (pueden vivir hasta los 200 años sin dificultad, y muchos practicantes de las artes mágicas llegan a doblar esa cifra) y una curiosidad innata que les hace interesarse, ante todo, por la magia.

Todos los rakshása, grandes o pequeños, jóvenes o ancianos, sienten la llamada del mar. Pero no por el mar en sí mismo (que, de hecho, parece horrorizarles), sino porque allí, en el horizonte, está su hogar perdido. Su paraíso robado a sangre y fuego por los dutharin. Ya solo queda Kirah (“Horizonte”). Y, por alguna razón, ningún rakshása se atreve poner el pie en la Ciudad de los Esclavos.

CLANES

Los Clanes están dirigidos por un Sultán, que es el anciano más respetado del mismo, que a su vez está aconsejado por varios visires, el equivalente a nobles entre los rakshása. Estos cargos no son hereditarios, y, para alcanzarlos, un joven rakhsása debe demostrar su astucia mediante algún duelo de enigmas con otro que ostente el rango.

-Xhsathra: Los leoninos magos de Xhsatrha son los conjuradores más poderosos de Aher, capaces de someter todo tipo de genios, elementales y demonios a sus caprichos. No hay círculo de invocación que no conozcan al milímetro, ni esfera astral que no hayan visitado. El Sultán del clan aún se reconoce a sí mismo como “Soberano de Kirah”, aunque la ciudad también está vetada para ellos.

-Khir-Shu: No existen magos de batalla más diestros que los Khir-Shu. Sus evocadores estudian durante décadas en el Zigurat del Tigre Blanco, aprendiendo a dominar sus instintos y a comportarse con honor en cada duelo. Estos guerreros iluminados han descubierto más de cien elementos y para-elementos naturales, y saben emplearlos todos.

-R´shaar: Pocos pueden mirar a los ojos a los Maestros de la Garra Invisible. Con las pieles negras como la noche, los R´shaar son expertos en ilusión y magia mental, y, según los cuentacuentos, son capaces de entrar en los sueños de cualquiera y tomar lo que quieran de la mente desnuda. Incluso en Mil Almas son una visión extraña, aunque nadie sabe cuándo podrían estar escuchando desde las sombras…

-Q´athai: contemplativos y misteriosos, los Astrónomos Albinos son un clan pequeño y reclusivo. Ningún mago mortal ha logrado entender como ellos el flujo del espacio y el tiempo. Incluso los djinn y (según las historias) los dragones consultan a los ancianos de Q´athai. Suelen encerrarse en sus observatorios y no hacer caso al mundo exterior, pero son amables con quienes buscan sus adivinaciones y sus cartas de navegación. A cambio de sus favores, sólo piden un secreto que no supieran ya, y son pocos en verdad los que pueden pagar su precio.

Existe un quinto linaje rakshása, pero el Pueblo Antiguo no habla de él ni menciona su nombre. De la misma forma que los Cuatro Clanes han dedicado sus largos siglos al estudio de los diferentes tipos de magia, el Clan Perdido habría profundizado demasiado en los misterios de la alquimia, la biomancia y la nigromancia. Amos de la vida, la muerte y todo lo que hay entre ambas, sus poderes serían demasiado temibles incluso para los Maestros de Mil Almas. No se sabe si el quinto clan fue exiliado, destruido o si sigue oculto en la Ciudad del Dragón, pero lo que sí se sabe es que preguntar por él es una buena forma de ganarse la atención de los Vigilantes.

Colaboran:
Mecenas Tercera edición:

Paco Moreno

Carlos Rodriguez

Diego Pastor

Eva Aelfeth

Miguel Martínez

Daniel Blanco

Yolanda Rodrigo

Sergio Rodil

Abraham Arana

Lola Villaverde

Javier Aroca

Javier Paredes

Iñigo López

Agustín González

Marcela Ocampo

Miguel López

Maëlys Ambos

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