MAGIA DRUIDICA

Existe un poder primordial y anterior a los Avatares: la Madre Tierra. Llamada por sus fieles Ba’An Kalama, no sé sabe si este poder es un dios o algo aún más poderoso. Posee voluntad propia, como el patrón de un brujo, y al mismo tiempo es tan impersonal, tan inmenso, como el Plano Elemental del que los magos extraen su poder.

Los druidas son los únicos capaces de entrar en comunión con la Madre Tierra. Su esencia es demasiado inhumana para los sacerdotes, y al mismo tiempo demasiado consciente de sí misma como para que un arcanista pueda manipularla. La Madre Tierra no está bajo el dominio de nadie, pero puede ser… persuadida, a falta de una palabra mejor.

Pero, antes de pedir, hay que dar. El Ba’An Kalama no se conforma con unos cuantos rezos y un poco de incienso; es una fuerza primitiva, y sólo acudirá si quien la llama tiene un corazón puro, libre de venenos civilizados. Tambores, sacrificios, grandes hogueras, piezas de caza… y sangre. La Madre Tierra está sedienta de sangre.

Una vez atraída la “Mirada de la Madre”, como lo llaman los druidas, es el momento de meditar, a veces durante horas, de contactar con esa fuerza, tan vieja como Aher, y pedir que interceda. La comunicación a menudo es imperfecta. Ni el más sabio de los druidas es capaz de comprender algo tan grande como el Ba’An Kalama, ni este es capaz de entender las sutilezas de una súplica terrenal. Un druida pidiendo un poco de lluvia puede acabar causando una inundación.

Además, la magia druídica se cobra un precio. La Mirada de la Madre sobre la mente desnuda es un golpe devastador; un instante de conexión perfecta con la naturaleza; un segundo en el que se es uno con el todo. ¿Cómo puede racionalizarlo una mente humana? ¿Cómo entender lo que significa ser lobo, roble o montaña? ¿Y todo a la vez?

No es de extrañar que los practicantes más veteranos de esta magia sean más bestias que hombres; retorcidos y transformados en cuerpo y mente por su contacto con la Madre.

MECÁNICA

El proceso de la magia druídica es ritual y requiere de ofrendas y sacrificios, de forma similar a la de un sacerdote. Estos rituales suelen ser elaborados y requerir todo tipo de fetiches, ungüentos y demás parafernalia. Como versión primitiva de la magia divina de los Cinco, a menudo requieren sacrificios para poder realizarse. No obstante, a la Madre Tierra no le agradan las buenas palabras ni las muestras de devoción; acude al aroma de la sangre, el sexo y la violencia. Son las pasiones primarias las que dan poder a los druidas.

De nuevo, no existen requisitos ni exigencias a nivel de sistema para realizar magia druídica. Se trata de una expresión más brutal de magia divina y, por tanto, confiamos en los jugadores para generar los rituales, proponer los sacrificios etc. La única constante es que, al contactar con la Madre, los druidas suelen verse poseídos por un instinto animal. Durante un tiempo podrían gruñir en vez de hablar, mostrarse agresivos como hurones, asustadizos como ciervos o incluso buscar rincones oscuros como los animales nocturnos. Aunque pueda parecer cómico, no es ninguna broma; es el Ba’An Kalama horadando la mente de un ser humano y convirtiéndolo poco a poco en una bestia, así que, de nuevo, confiamos en nuestros jugadores para representar esta condición tan oscura como mejor crean, siempre dando juego al resto y generando estética para el ReV.

La lengua dutharin es, actualmente, el lenguaje mágico de los druidas. A continuación presentamos algunos ejemplos de rituales de esta magia. Por supuesto, hay más, muchos más (dejad volar la imaginación), pero estos son los más conocidos:

¡Vāḷ vārttaikku vaḻivakukkaṭṭum!: estas palabras suelen pronunciarse después de escribir una serie de símbolos (con sangre o ceniza) en la piel de alguien. Ese alguien queda protegido de bestias salvajes durante un tiempo; es como si fuera invisible a ellas.

¡Etiriyiṉ eḻuttuppiḻaikaḷai uṭaikkavum!: este ritual se suele acompañar de música de percusión (a ser posible con instrumentos de hueso) y permite disipar las fórmulas mágicas civilizadas. Transformaciones de magos, maldiciones (o bendiciones) de los Cinco…

¡Eṉ etirikaḷai naṭuṅkac ceyyuṅkaḷ!: un ritual cruel que suele lanzarse contra los saqueadores de los Yermos Salvajes. Exige una escarificación o algún tipo de sacrificio de sangre. La víctima (es importante tener una gota de sangre, un pelo o algún otro foco) se pierde, incapaz de orientarse por las estrellas, el terreno ni por ningún otro rasgo natural.

¡Uṅkaḷ puravalaṉkaḷ appāl iruntu eṅkaḷaip pātukākkaṭṭum!: uno de los más temidos rituales. Sirve para llamar a bandadas de cuervos, hordas de ratas, enjambres de langostas… cada animal al que se quiera llamar exige algo diferente (los cuervos, por ejemplo, sólo pueden ser invocados mediante baratijas brillantes).

¡Uṅkaḷ muṉṉilaiyil enta poyyum kūṟappaṭātu!: los árboles despiertan cuando se realiza este ritual secreto, que sólo conocen unos pocos druidas. El druida puede sentir a través de ellos, hacer que muevan sus raíces y sus ramas… no se sabe qué terrible precio exige un poder así.

Colaboran:
Mecenas Tercera edición:

Paco Moreno

Carlos Rodriguez

Diego Pastor

Eva Aelfeth

Miguel Martínez

Daniel Blanco

Yolanda Rodrigo

Sergio Rodil

Abraham Arana

Lola Villaverde

Javier Aroca

Javier Paredes

Iñigo López

Agustín González

Marcela Ocampo

Miguel López

Maëlys Ambos

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