HERALDOS DE THURJANDHRA

RASGOS GENERALES

Aunque los orgon fueron expulsados de Aher, las cicatrices de su opresión siguen sangrando. Sus dioses, a quienes algunos llaman “Dioses Muertos”, “Dioses Locos” o “el Panteón Oscuro”, aún proyectan su sombra sobre todos los reinos. Sus cultos malignos conspiran para dominar el submundo y derrocar a los Cinco y, aunque la vigilia de los paladines es eterna, no es perfecta.

Thurjandhra fue la mayor adalid de estos Dioses Muertos. Trescientos años después, su nombre se susurra con el mismo temor con el que se nombra a sus amos. Nunca estuvieron tan cerca de lograr victoria. Nunca fueron tan fuertes… hasta ahora.

UN POCO DE HISTORIA

Cuando se habla de cultos oscuros, la imagen que acude a la mente son unas cuantas brujas reunidas en el claro de un bosque; una cábala de nobles enmascarados intrigando para derrocar a un rey; una secta que se extiende entre los campesinos disfrazando su maldad con los colores de la rebelión. Pocos pensaron que los Dioses Locos pudieran interesarse en algo tan estéril como los Yermos. No era una tierra valiosa para la humanidad, ¿por qué iba a serlo para los Oscuros?

Cuando empezaron a llegar informes sobre una Alfa dutharin que estaba reuniendo una gran horda, los poderosos de Gholindia se encogieron de hombros. Habían aplastado otras incursiones antes, ¿por qué iba a ser diferente aquella señora de la guerra, aquella Thurjandhra? Fortificaron los pasos, prometieron (en falso) acudir en ayuda de Klatia si se daba la necesidad y pactaron un acceso militar con Arkon por si la caballería de Vescovir era necesaria para efectuar un contraataque. Nada fuera de lo normal, puro protocolo.

No estaban preparados para la Semilla de Dragón.

Pues Thurjandhra no sólo era una adoradora de los Dioses Muertos, sino también su heredera (según sus propias palabras). Su pelaje dutharin se interrumpía allí donde aparecían escamas negras de dragón; su espalda estaba espinada y en su testa lucía dos grandes cuernos curvos. Según algunas representaciones, incluso tenía alas coriáceas y era capaz de exhalar fuego y ácido. Para los dutharin era la Alfa de Alfas. Para Klatia fue la Madre del Hambre, pues saqueó los tres Reinos Libres y los despojó a las puertas de un invierno implacable. Para los defensores de Gholindia fue simplemente “la Pesadilla”.

Fue una guerra que se prolongó durante más de tres años y se libró a lo largo de toda la frontera, desde los bosques de Bladia hasta las costas de Sintra. Todo Aher contenía el aliento mientras los defensores de los Cinco morían para contener la marea de dutharin demoníacos, muertos vivientes y monstruos arrancados del Plano Onírico.

Fue gracias a una compañía mercenaria pequeña y (entonces) casi desconocida: el Escuadrón Lobo de Hierro. Estos luchadores fueron quienes consiguieron herir de muerte a la horda dutharin. Son muchas las canciones que describen cómo los Lobos de Hierro se lo jugaron todo a un ataque, abandonando sus posiciones defensivas con sigilo durante un amanecer gris, y así cogieron desprevenidos a los adoradores de los Oscuros. Todos los niños de Gholindia conocen el resto de la historia: la funesta espada Farenghul decapitó a Thurjandhra y la Semilla de Dragón se extinguió sin florecer.

ACTUALIDAD

¿De veras aquel golpe de Farenghul terminó con la Semilla de Dragón? Es poco probable; existen muchos rumores sobre otros individuos marcados con el Estigma de la Escama Negra, que (supuestamente) señala el favor de los Oscuros. Y aquella dutharin, aquella bestia mestiza, es ahora adorada como una diosa más entre los cultistas orgon. Es más: aún hoy son muchos los dutharin que dan la espalda a la Madre Tierra y buscan la iluminación en “los que Acechan en la Oscuridad”, como ellos los llaman.

Los Heraldos de Thurjandhra son el culto más grande dentro de Gholindia. Se han mostrado cada vez más activos y parecen estar inmersos en una guerra oculta con la Hermandad, con la Rapsodia y con sus rivales del Culto del Mar Sin Sol, que adora a los Oscuros pero desprecia la figura de Thurjandhra. Es poco lo que puede decirse de esta facción, pues ni siquiera los miembros conocen sus secretos mejor guardados. Es posible que sólo el Templo de Tagnar conozca sus objetivos y su poder real.

Texto escrito por Willy Etxebarría.

Kaitra Vanderhoge, el Druida Oscuro. Último líder conocido de los Heraldos de Thurjandhra.

Fotografía por Javier Rísquez.

LA NANA DE THURJANDHRA

Existe una canción clásica datada hace unos 300 años, cuando Thurjandhra aterrorizó los reinos civilizados. Se desconoce al autor pero fue una canción popular en aquella época de guerra. Decía más o menos así:

Uno y uno y dos,

Thurjandhra ya está aquí.

Viene ya a por tí,

viene a por tu alma.

 

Uno y uno y dos,

Thurjandhra ya llegó.

Es medio dragón,

reina de salvajes.

 

Ya llegó… Ya está aquí… ¡reza!


Uno y uno y dos,

Thurjandhra de los Yermos.

Una diosa oscura es,

sus fieles son bestias.

 

Ya llegó… Ya está aquí… ¡reza!

 

Uno y uno y dos,

Thurjandhra Reina Bruja.

A ella tú le servirás,

sigas vivo o mueras.

 

Uno y uno y dos,

Thurjandhra es poderosa.

Los muertos se alzarán,

y engordaran sus filas.

 

Ya llegó… Ya está aquí… ¡reza!
 

Uno y uno y dos,

Thurjandhra victoriosa.

El descanso no hallarás,

hasta ser cenizas.

Colaboran:
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Mecenas Tercera edición:

Paco Moreno

Carlos Rodriguez

Diego Pastor

Eva Aelfeth

Miguel Martínez

Daniel Blanco

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