ESCUADRON LOBO DE HIERRO

RASGOS GENERALES

Suelen ser descritos como “honorables mercenarios” por los bardos. Son los favoritos de las mozas de taberna (pero no de los taberneros, hartos de sus destrozos); adorados por el pueblo pero despreciados por los nobles. Y… bueno, la realidad no suele parecerse a las canciones, y para quienes saben de estas cosas “honorable” y “mercenario” son palabras que nunca van juntas.

Han seguido el flujo de la historia durante siglos, peleando en más guerras de las que nadie recuerda. Ahora han encontrado una guarida en Bermont, como la aclamada Legión Lobo de Hierro de lord Warhorse. Está por ver si se han adaptado a los tiempos o han firmado su propia sentencia de muerte.

UN POCO DE HISTORIA

El Escuadrón Lobo de Hierro formaba parte de la Hueste de los Hacedores de Reyes, la compañía mercenaria más legendaria de Aher. Las aventuras que llevaron a que los Lobos de siguieran su propio camino son demasiadas para contarlas aquí (quien quiera conocerlas, que pregunte), pero el tiempo les ha dado la razón: la Hueste desapareció y ellos siguen aquí, tanto tiempo después; tantas guerras después.

Son famosos por su honor inquebrantable, por tener más palabra que muchos nobles y caballeros y por ser la fuerza de combate más efectiva de Aher. Pasaron penurias durante los diez años de paz tras la guerra contra Arkon, lo que llevó al capitán Liam Kairos (el Lobo Hambriento, o Liam Corazón Negro) a forzar un poco las cosas y (casi) poner en entredicho la reputación del Escuadrón.

La última batalla de los Lobos “libres” fue durante el Festival. Mientras los Caballeros del Fénix y la Real Orden Arcana contenían a los muertos vivientes, los Lobos de Hierro fueron directos a por la garganta del enemigo. Sufrieron unas bajas atroces enfrentándose al mismísimo Eldrik el Loco, aunque, al final, su sacrificio salvó la Llama del Fénix. El mejor guerrero del Escuadrón, Dylan de Bladia, fue asesinado por el mismo Eldrik, dando tiempo a Rothgar Fulgrimm (Rothgar Semilla de Dragón, le llaman los bardos) para aniquilar al maligno con un hechizo que hizo temblar los cimientos de Mil Almas. Con lágrimas en los ojos, Liam Kairos detuvo a Rothgar con un disparo en la cabeza cuando sintió su poder primario y draconiano tomando el control de su viejo amigo. Aunque la magia pudo salvar a Fulgrimm, el daño estaba más que hecho, y Liam abandonaría el Escuadrón poco después, destrozado por sus propios actos.

Las malas lenguas dicen que la nueva capitana, Tágueris, sólo ha tenido que recoger lo sembrado por Liam Kairos. El ex capitán era un tipo astuto (demasiado para cosa buena) y consiguió intrigar durante el Festival para ganarse el favor del lord Mariscal y, muy en especial, de lord Warhorse. Este último propuso incorporar al Escuadrón a las fuerzas de Bermont en la llamada “Legión Lobo de Hierro”. Así, han dejado los caminos y se han convertido en la guardia de élite del duque. Les han llamado “Chuchos de Hierro” y “Lobos de Hierro Oxidado”, pero, por mucho que se hayan podido acomodar, el Lobo de Hierro sigue siendo el estandarte más temido de Aher.

ACTUALIDAD

Siguen siendo duros y siguen siendo feroces. Parece que no se acostumbran a formar parte de la autoridad, pues siguen provocando peleas de taberna en vez de detenerlas. Han seguido reclutando de entre los aventureros, trotamundos y guerreros libres de Aher, gentes de orígenes mucho más humildes que los Caballeros del Fénix, con los que les une una larga rivalidad, no siempre amistosa.

La Legión mantiene algo parecido a la disciplina bajo el mando de la actual capitana Tágueris. Sus admiradores dicen que es una cazadora de demonios y una guerrera implacable. Sus detractores afirman que es una criminal arribista que está demasiado cómoda intentando buscar el favor de los nobles. Sea como sea, siguen llegando reclutas a la Legión dispuestos a ponerse bajo su mando.

Si la alianza entre Bermont y Salonia se consolida y la Compañía abre sus arsenales, la Legión podría ser la principal beneficiaria. Si estos mercenarios ya eran temibles con espadas, hachas y escudos, muchos se echan a temblar por lo que podrían hacer con rifles, bombas y demás terrores tecnológicos.

Texto escrito por Willy Etxebarría.

Gombal Thunfrid, Capitana Tágueris, Baudreus Varatyl, Gedeón.

Fotografía por Javier Rísquez.

Colaboran:
Mecenas Tercera edición:

Paco Moreno

Carlos Rodriguez

Diego Pastor

Eva Aelfeth

Miguel Martínez

Daniel Blanco

Yolanda Rodrigo

Sergio Rodil

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Javier Paredes

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Miguel López

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