REAL ORDEN ARCANA

RASGOS GENERALES

Durante mucho tiempo, la magia y sus practicantes fueron objeto de persecución en Aher. Con la excepción de los sacerdotes de los Cinco y los druidas de la Madre Tierra, todos los estudiosos de las fuerzas mágicas eran señalados y, a menudo, cazados por los paladines.

 

Gholindia tuvo que tolerar generaciones de ignorancia y superstición antes del surgimiento de la Real Orden Arcana, y aún hoy es fácil olvidar que han pasado siglos desde su fundación.

UN POCO DE HISTORIA

Los primeros magos llegaron a Gholindia desde Mil Almas. Como parte de su alianza con el resto de Avatares, Irmash prometió que ayudaría a todos los pueblos de Aher a emplear las fuerzas del Mundo Onírico de forma fiable y constructiva. Y fue en Gholindia y en Bladia donde estos tutores tuvieron más éxito.

No obstante, muchos sabios opinan que Gholindia derrochó su oportunidad de convertirse en un paraíso como Mil Almas. Bladia tenía una población demasiado pequeña como para formar suficientes magos, y los príncipes (luego duques) de Arkon eran demasiado independientes y jamás alcanzarían el consenso necesario para unificar un solo colegio de magia. El Rey Lucio T’Avoren de Gholindia creó su Real Orden Arcana en el 346 d.A. y le confirió las bendiciones del Templo de Tagnar, pero…

Pero la sombra de los paladines es larga y muy oscura, y la superstición del pueblo, grande. No se destinaron grandes fondos a sufragar la formación mágica de plebeyos, ni a mostrar a la gente simple las ventajas de tener un Maestro entre sus comunidades. La magia fue feudo de nobles segundones, bastardos y ricachones aburridos durante demasiado tiempo, y ello contribuyó aún más a convertir a los magos en personajes despreciados y temidos; gente arrogante que se dedicaba a sus asuntos y desafiaba la ley de los Cinco con sus artes impuras. Así, Rey tras Rey, Gholindia se sumó al oscurantismo de sus vecinos, a pesar de tener en las manos un potencial extraordinario.

Fue sólo gracias a los azares de la guerra que esa mala reputación se vio mitigada (al menos, hasta cierto punto). El heroísmo del archimago Thundall en Mestone llegó a oídos de todos, al igual que, poco después los programas de formación que se vinieron a llamar “Beca Kendall” y que pretendían poner la magia, tan costosa, al alcance de todos. Esta última década, ha habido toda una guerra encubierta de partidismos, intrigas y egos enfrentados en la Real Orden Arcana, pero finalmente es una realidad: siglos demasiado tarde, Gholindia está dispuesta a abrazar el regalo de Irmash, y la archimaga Alistra Shellhart ha prometido que “lo que pudo ser, será”.

ACTUALIDAD

Ahora, con (nuevas) bendiciones del Rey, el Consejo de Regencia y, sobre todo, del Templo y sus paladines, la Real Orden Arcana entra en una nueva era de apertura y expansión. Ya no es el patio de juegos de esos magos pomposos y engreídos, sino una institución que tiende la mano a la Sociedad de Exploradores y a la Compañía del Acero y el Vapor para convertir a Gholindia en la potencia que siempre debió ser.

Los magos han abierto su academia a los plebeyos de cualquier extracción (aunque ingresar sin acceso a una beca sigue siendo imposible para los humildes) y se integran en el Ejército Real con el rango de caballeros o damas. Han abierto sus archivos a los paladines y se han convertido en embajadores del conocimiento y el progreso en otras naciones. Se sabe que han tendido puentes con las diferentes instituciones mágicas de Arkon y Bladia y que están tratando de instaurar un poco de cordura en “esos bárbaros de Klatia”, como los llaman a veces.

Siempre existen rumores de influencias externas, claro. Se escucha hablar de que los magos son peones del Consulado de Mil Almas; que son títeres de los antiguos dioses-demonio de los paragones; de que quieren propiciar una nueva invasión orgon… el tipo de tonterías que se gritan en las tabernas cuando suben las cervezas pero nadie inteligente repetiría a la luz del día.

Desde sus primeros años, Real Orden Arcana es una escuela de “Principio Irmakiano”. Esto quiere decir que emplean la filosofía del Avatar Irmash para explorar los infinitos de la magia. La magia irmakiana deja fuera los pactos con seres extraplanares (y, por tanto, lo que se conoce vulgarmente como “brujería”) y también implica conducir la magia y enfocarla mediante pautas y fórmulas en vez de confiar en el instinto y el poder en estado puro (la forma primitiva de magia que se viene a conocer como “hechicería”). El precepto Irmakiano Bahadirista (llamado en Mil Almas “Dogma del Fénix”) también es taxativo con las disciplinas nigrománticas, anatema para el Templo de Tagnar.

Texto escrito por Willy Etxebarría.

Archimaga Lady Alistra Shellhart, Berna Peña y Maestro Triso Sedai.

Fotografía por Javier Rísquez.

Colaboran:
Mecenas Tercera edición:

Paco Moreno

Carlos Rodriguez

Diego Pastor

Eva Aelfeth

Miguel Martínez

Daniel Blanco

Yolanda Rodrigo

Sergio Rodil

Abraham Arana

Lola Villaverde

Javier Aroca

Javier Paredes

Iñigo López

Agustín González

Marcela Ocampo

Miguel López

Maëlys Ambos

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